Esta vez la experiencia de ilustrar un cuento clásico ha
sido muy distinta de lo habitual ya que el editor me ha dado total libertad a
la hora de contar el relato en imágenes. Siempre quise ilustrar uno de estos
clásicos sin tener que preocuparme por los posibles reproches morales o
comerciales, pues la mayoría de estas historias surgieron en épocas realmente
duras en las que imperaban unos códigos que a día de hoy resultan de lo más
extravagantes. Ha sido todo un reto ilustrarla intentando ser fiel a uno mismo
a pesar del filtro que suponen las distintas versiones que han ido apareciendo
a lo largo de estos dos siglos y sin perder de vista la historia original
tantas veces reinterpretada. De hecho me llevé una sorpresa al leer la
traducción, pues el cuento no terminaba como me habían contado las distintas
versiones que había visto entonces.
La traducción del cuento trascrito por los hermanos Grimm en
1812 corre a cargo de Álvaro de Cuenca y Luis Alberto de Cuenca. Además el
libro cuenta con un prólogo de Luis Alberto de Cuenca. Es todo un honor poder compartir una publicación con ellos.
El libro ha sido publicado en la editorial Reino de Cordelia en 2012.
En esta entrada incluyo un adelanto con imágenes del libro y
algunos de los dibujos a línea, ya que,
aunque están publicados a color, así también funcionan como ilustraciones
terminadas.










